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LA TUTORÍA EDUCA EN VALORES

NUTRICIÓN Y ADOLESCENTES

NUTRICIÓN Y ADOLESCENTES

Exite una operación poco conocida fuera de los círculos médicos, se trata de un corte con bisturí a la altura de la rodilla hasta el cartílago y se corta un pedazo. Se hace en niños con obesidad mórbida, de esta manera se corrige su andar patoso. Las piernas de un obeso adquieren forma de equis debido a la grasa acumulada en los muslos. Sin la operación estos niños sufrirán lesiones de espalda y cadera.
Uno de los indicadores utilizados para determinar el grado de obesidad es medir el grado de separación de sus tobillos al juntar las piernas, si es superior a 10 centímetros ya es preocupante. Además cabe la posibilidad de desarrollar algún tipo de diabetes, ya que el páncreas se encuentra hiperestimulado y es incapaz de generar insulina suficiente para toda la glucosa que ingieren y producen.
Se estima que el 30 % de la obesidad viene de serie, con el ADN. El otro 70 % depende del entorno, lugar donde vivimos, familia, bombardeo publicitario (...). Nadie quiere estar gordo, pero resulta difícil llevar un hábito de vida saludable. Según un estudio de la Fundación La Caixa, recoge que en 2004, Pepsico destinó 1700 dólares a publicitar sus patatas fritas Lay`s. El año siguiente el Ministerio de Sanidad y Consumo español gastó 1,2 millones de euros en su campaña "Prevenir la obesidad infantil tiene premio: estar sano". El problema alcanza tal dimensión en el primer mundo que la Organización Mundial de la Salud califica la obesidad como "la epidemia del siglo XXI"

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El 97,5% de los adolescentes compra compulsivamente

Un estudio realizado por el Instituto Catalán de Consumo a adolescentes de entre 12 y 18 años, ha concluido que los jóvenes no tienen en cuenta la necesidad o la utilidad de los artículos que compran.
Aunque la mayoría de los jóvenes va de compras con sus padres, más de un 30% se fija en el precio del producto, sus características y la estética o diseño.
La encuesta, realizada telefónicamente a un total de 600 adolescentes, ha puesto de manifiesto que los jóvenes no conocen sus derechos en relación a temas de consumo y casi la mitad de los encuestados no puede citar ni un solo organismo al que ir a reclamar, en caso de adquirir un producto defectuoso. Sin embargo, más del 60% de los encuestados afirma haber recibido información suficiente sobre consumo responsable y la mayoría asegura invertir tiempo en comparar precios y fijarse en la calidad de los productos.
Según los estadistas, este tipo de consumismo adolescente se basa en hábitos de compra copiados de modelos televisivos. Además, el gasto sin control del teléfono móvil y otros comportamientos de consumo compulsivo, como las frecuentes conexiones a Internet, son un rasgo común en la forma de comprar habitual de los adolescentes.

Buenos libros para educar en valores

Se proponen unos textos seleccionados de obras maestras de la literatura universal, con
indicación de aquellos valores o conceptos axiológicos con los que más directamente se
relacionan. Lo ideal sería que el niño o joven se sintiese inclinado a leer las obras citadas en su
integridad. Descubriría por sí mismo otros valores y conceptos axiológicos, aparte de los
indicados.
Cervantes. El Quijote. Segunda parte. Capítulos 42 y 43.
Virtud formal de la Prudencia y valor de Discreción.
Tirso de Molina. El Burlador de Sevilla, 3 er acto.
Libertad y Responsabilidad
Oscar Wilde. De Profundis, el texto no tiene divisiones, pero es breve.
Culpabilidad de las violaciones éticas
Oscar Wilde. Cuentos El príncipe feliz y El ruiseñor y la rosa.
Solidaridad al vivir los valores
Miguel de Unamuno, Abel Sánchez, Capítulos 1 a 10.
Envidia. Retroalimentación entre antivalores y pasiones
Pushkin, Alexander. Noches egipcias. Narración corta.
Conexión entre sexo y violencia
Shakespeare. El mercader de Venecia. 1er acto.
Avaricia y Egoísmo
Shakespeare. Machbeth, 3 er acto
Ambición de poder y valor del Respeto
Goethe, Fausto I. Escenas 1 a 4.
Valor de la Verdad
Molière. Tartufo. Acto 1º
Virtud formal de la Humildad. Los valores como fines objetivos
Eça de Queiroz, José María. La ilustre casa de Ramires, Capítulos 10 a 12
Virtud formal de la Constancia
Dostoiewsky, Feodor, Hermanos Karamazov, buscar diálogos entre Smerdiakov e Iván
Karamazov
Fundamentación última de los valores
Camus, Albert, El extranjero. Narración breve
La alternativa a los valores es el absurdo
Calderón de la Barca, El gran teatro del mundo, 1º acto
Fundamentación última de los valores
Calderón de la Barca. El alcalde de Zalamea. 3er acto
Valor de la Justicia
Pérez Galdós, Benito, Misericordia, Capítulos 1 a 4
Valores sociales
Saint Exupéry, Antoine de, El Principito, Narración corta.
Búsqueda del sentido de la vida humana
Hemingway, Ernest, El viejo y el mar.
Virtud formal de la Constancia. Valores de Autodominio
Séneca, Cartas a Lucilio, nº 119 y 123
Valor de la Gratitud
Marco Aurelio, Máximas, texto breve
Valores de Autodominio y servicio s los demás.
Tolstoi, León. Cuento ¿Cuánta tierra necesita un hombre?
Valor de la Austeridad
Daudet, Alphonse, Tartarin de Tarascon, Capítulos 1 a 5
Aspiración a vivir los valores. Dar lo mejor de uno mismo.
Fuente: Ministerio de Educación y Ciencia (España). Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa, 2006.

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El club de los comedores de basura

Bárbara Celis 02/12/2007

Los ‘freegan’ reciclan los alimentos que otros desechan. Es una convicción y una forma de vida. Les acompañamos ‘de compras’ por los contenedores de Nueva York. Y luego, a cenar.

No les empuja ni el hambre ni la pobreza. Revolver cada semana entre las basuras responde simplemente a la llamada de sus conciencias. Hastiados de observar cómo la sociedad occidental deja morir en sus calles toneladas de comida en perfecto estado, un puñado de ciudadanos repartidos por el mundo y autodenominados freegan tratan de retrasar el colapso ecológico al que afirman que está abocado el planeta evitando pagar por consumir y recuperando parte de la comida salvable que se tira a diario. Que no es poca.

En la puerta de supermercados neoyorquinos como D’Agostino, en el barrio de Midtown, se hacinan cada noche decenas de bolsas de supuestos residuos. Pero si uno mira dentro, como hacen dos veces por semana profesores de instituto como Janet Kalish o expertos en comunicación como Madeleine Nelson, es posible encontrar todo tipo de frutas y verduras en perfecto estado, yogures, zumos de fruta, pasta, arroz, huevos, carne, pescado ahumado…

“El 80% de lo que como lo consigo así desde hace un año. Lo que más abunda es pan. Cada noche se tiran miles de barras. La verdura suele venir empaquetada y limpia. La fruta a veces está golpeada, pero en general tiene buen aspecto. Se encuentran muchísimos yogures y la mayoría sin caducar. La pasta o el arroz a veces simplemente tienen el paquete roto, y eso ya los convierte en basura”, explica Madeleine, que no es vegetariana, a pesar de que la palabra freegan naciera como contracción entre free (libre, gratis) y vegan (vegetariano que rechaza cualquier producto animal).

“Cada persona decide su grado de compromiso”. (….)


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